by Mario Tarallo – Punta del Este IBT
 
Amigos, coincidiendo con el documental “La Montaña”, de nuestro amigo Eduardo Batista para su programa Contacto de Canal 11, creemos importante reeditar una muestra de artículos relativos al “Milagro de los Andes”, que se realizara hace unos meses en el Solanas Vacation Club y que visitáramos oportunamente.
 
“Uruguayos tenían que ser“, recuerda el titular de un diario chileno, publicado el 24 de Diciembre de 1972, está dedicada a las 29 uruguayos que fallecieron en la tragedia en condiciones y entornos infrahumanos y a los 16 sobrevivientes que se negaron a morir durante 72 largos e infernales días. Una tragedia, y la conmovedora historia de la fuerza del espíritu humano.
Lentes caseros, armados con lo que se tenía a mano, prendas de vestir deterioradas por la acción del frío y la nieve y por el paso del tiempo, el gorro del piloto, calzado y la “máquina del agua” son parte de la muestra, que fue presentada en la Galería de Arte BG Moca en agosto del 2012 y que por su impacto estará durante todo el verano abierta al público.Enormes paneles registran día por día la odisea que vivió el grupo de 45 jóvenes uruguayos que viajaban a Chile a jugar un partido amistoso de rugby cuando el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) cayó en medio de la montaña que surca la geografía del oeste sudamericano el 13 de octubre de 1972. En el impacto murieron 12 de los 45 pasajeros, después otros 17 que no pudieron superar las heridas, la falta de abrigos y alimento y las terribles condiciones climáticas, con temperaturas de 30 grados bajo de cero. Sobrevivieron 16 después de 72 días y gracias a que dos de ellos, (Fernando Parrado y Roberto Canessa),  decidieron salir del lugar e intentar cruzar la montaña para volver a la vida.

Cabe destacar que la “Tragedia de Los Andes” , (también llamado “El Milagro de los Andes“), ha dado lugar a numerosas versiones en largometrajes, documentales, novelas, artículos periodísticos, exposiciones de arte, charlas, conferencias y debates que tienen como centro el poder del instinto de supervivencia del ser humano y la fe en la vida.

Maqueta a escala del avión Fairchild siniestrado y fabricado en 1968. Este modelo, el 571, pertenecía a una sub-serie de apenas 7 unidades. (imagen by mario tarallo)

La carta de Fernando Parrado al arriero chileno Sergio Catalán. “Vengo de un avión que cayó en las montañas. Soy uruguayo. Hace 10 días que estamos caminando. Tengo un amigo herido arriba. En el avión quedan 14 personas heridas. Tenemos que salir rápido de aquí y no sabemos cómo. No tenemos comida. Estamos débiles. Cuando nos van a buscar arriba? Por favor, no podemos ni caminar. Dónde estamos? ” (imagen by mario tarallo)

Pieza original. Estos lentes solares apodados “Ray-Ban Cordillera”, eran la única protección contra la radiación ultravioleta. El sol producía en los ojos sensación de arena, con dolor, ardor y lagrimeo.Este efecto pernicioso era facilitado por el reflejo del sol en la nieve. Dos sobrevivientes lo sufrieron de forma severa: uno en forma transitoria y sin secuelas y el otro en forma permanente debiendo ser sometido a trasplante de córnea en dos ocasiones. (imagen by mario tarallo)

Antena fabricada por la “Collins Radio Company” y que perteneciera al avión siniestrado. Fue recuperada por el padre de Gustavo Nicolich durante su expedición al lugar del accidente en 1973. (imagen by mario tarallo)

Esta gorra pertenecía al Comandante Ferradas, quién falleció en el impacto. El sol era enceguecedor, sobretodo por el reflejo en la nieve. Gustavo Zerbino casi quedó ciego en una de las expediciones y usaba esta gorra para protegerse del sol. La remera del Club pertenecía a Gustavo Zerbino, quien la usó la mayor parte del tiempo. (imagen by mario tarallo)

Mario Tarallo Henry, junto al Dr. Roberto Canessa, (y quien fuera junto a Fernando Parrado uno de los que hicieran la extenuante caminata de 10 días hacia la Vida). (imagen by mario tarallo)

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Esta “máquina de hacer agua” ayudó a mitigar la terrible sed que padecían ocasionada por la baja presión atmosférica a la altura de 3700 msnm. La lámina de aluminio era parte del respaldo de los asientos del avión. La orientaban al sol y colocaban nieve sobre ella. Producían (en promedio), apenas un litro de agua por día y por máquina, pues dependía de las condiciones climáticas y de la disponibilidad de botellas. (imagen by mario tarallo)

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Sacos de dormir realizados con restos del interior del avión, con el aislamiento térmico del sistema de aire acondicionado. (imagen by mario tarallo)

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Saco de “abrigo” de la época. El popular “Montgomery”. Seguramente lo recordarán muchos de nuestros lectores de esos años.(imagen by mario tarallo)

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Zapatos empleados por Roberto Canessa durante la expedición final. Fueron cedidos a éste por Javier Methol, por entender que eran los más apropiados y estar en mejores condiciones. El cinto fue un regalo para Canessa de Fernando Parrado. Pertenecía a su amigo íntimo Francisco Abal. Al entregárselo le dijo: “Mi amigo falleció y ahora tú eres mi mejor amigo”. El otro cinturón es la réplica usada por el actor Josh Hamilton, haciendo el papel de Roberto Canessa, durante la filmación de la película “Viven” de 1993. (imagen by mario tarallo)

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Libros de vuelo y brújula original del Fairchild 571. Fue de nula utilidad, puesto que estaba trancada, indicando el Norte. (imagen by mario tarallo)

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Forro de un asiento del Fairchild, utilizado como manta. Con ellas los sobrevivientes intentaban abrigarse. Tanto su tamaño, como su capacidad de brindar aislamiento térmico, eran absolutamente insuficientes. A efectos de escapar del frío extremo, ahorrar energía y reducir el área de exposición , los sobrevivientes se acurrucaban, ubicándose durmiendo de forma intercalada, los pies debajo de las axilas del vecino de enfrente. Los guantes fueron confeccionados con el mismo material, por Gustavo Nicolich, quien falleciera en la avalancha. (imagen by mario tarallo)

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Uno de los tres Sweaters y pantalón usado por Roberto Canessa durante la travesía. El pantalón era de pana tipo “Oxford”, (muy de moda por esa época) y pertenecían al amigo de Canessa: Daniel Maspons, fallecido en el alud. (imagen by mario tarallo)

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Después del día 10, la radio cayó en desgracia. Cada noticia que se escuchaba era peor que la anterior. Sin embargo, a través de ella les llegó la noticia del inminente rescate. (imagen by mario tarallo)

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La lista de pasajeros. A la izquierda, los sobrevivientes, a la derecha los fallecidos. (imagen by mario tarallo)

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Cartas de Gustavo D. Nicolich Arocena.(*) “Queridos viejos, Rosina y chicos. Les estoy escribiendo a 8 días de haberse caído el avión. Estamos en un lugar divino, todo cerrado por montañas y con un lago en el fondo, que se va a empezar apenas ni bien se empieze el deshielo. Estamos muy bien, somos en el momento 26 vivos, hoy murió la hermana de Nando Parrado, la moral existente es increíble y hay colaboración permanente entre todos. Roy, Diego, Roberto, Carlitos y yo estamos perfectamente bien sólo que un poco más flacos y barbudos. El Domingo pasaron por arriba nuestro, 2 aviones 2 veces cada uno por lo que estamos muy tranquilos y lo que es más convencidos de que nos van a venir a buscar. Lo único que nos hace dudar un poco es que como el avión se desvió de la ruta quién sabe todavía no nos vieron…(continúa). Extracto de carta escrito a su novia al Décimo día: “Queridísima Rosina: Te estoy escribiendo en el interior del avión (nuestro petit hotel de momento). Se está poniendo el sol y comienza a hacer frío y a levantarse viento como casi siempre sucede a esta hora de la tarde…Lo más deprimente y gran parte de los otros se ha desanimado (hoy es el décimo día que nos encontramos aquí)…Otra de las cosas que ha desanimado mucho es que muy pronto nos quedaremos sin comida: solamente nos quedan dos latas pequeñas de mariscos, una botella de vino blanco y otra pequeña de licor de cerezas que para veintiséis hombres…no es nada. Hay algo que te va a parecer increíble (yo todavía no consigo creerlo) y es que hoy han comenzado a cortar carne de los muertos para comérsela. No hay otro remedio. Yo había rezado a Dios desde lo más profundo de mi ser para que este día no llegara nunca, pero ha llegado y tenemos que aceptarlo con valor y fe. Fe, porque he llegado a la conclusión de que si los cuerpos están ahí es porque Dios los ha puesto ahí y lo único que importa es el alma, no debo sentir remordimientos; y si llega el día en que yo pueda salvar a alguien con mi cuerpo, lo haría con mucha alegría.” (*) El 29 de Octubre de 1972, y cuando se disponen a pasar otra noche en el fuselaje del avión, ya acostados en su posición de descanso, una avalancha desciende por la ladera de la montaña y con toda su furia impacta y entra en el Fairchild, sepultándolos. Esa noche 8 personas mueren asfixiadas bajo la nieve y, Gustavo Nicolich es uno de ellos.  Quedan 19 sobrevivientes. (imagen by mario tarallo)

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Fotos de la época. La joven de la foto era la hermana de Fernando Parrado, y la de arriba a la izquierda, su Mamá. (ambas fallecieron) (imagen by mario tarallo)

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Restos del avión. (imagen by mario tarallo)

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Alcalde de Punta del Este, Martín Laventure. (imagen by mario tarallo)

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Nuestro Director, junto a Horacio Díaz (Director de Turismo de la Intendencia Municipal de Maldonado) y ex compañero de nuestra querida Escuela 5 de Punta del Este. (imagen by mario tarallo)

Los turistas extranjeros y uruguayos podrán ver numerosos objetos personales que nunca antes habían sido exhibidos, en una exposición montada por Virginia Robinson, directora de BG Moca Internacional.

Puede apreciarse una cronología de la tragedia, fotos y objetos personales, en el Solanas Vacation Club, (Salón Esmeralda), Ruta Interbalnearia Km.118.500, todos los días y hasta el 28 de Febrero de 20:00 hs a 01:00 hs. Bono Colaboración $u 250 (aprox. $12,50)
Tips: Absolutamente recomendable, (aunque el precio no nos pareció tan popular a unos $12,50). Se puede visitar con calma en 1 hora. Para los uruguayos, esta historia tiene un sabor bien diferente por obvias razones. Personas de más de 55 años seguramente se emocionarán por un acontecimiento  increíble que escucharon en las noticias de la época siendo adolescentes. Ya han pasado más de 40 años y el Milagro de los Andes sigue en vigencia como ejemplo de superación ante la adversidad. Conmovedora, la carta de Gustavo Nicolich a su familia.
by Mario Tarallo – Punta del Este IBT
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