Por segunda vez y gracias al apoyo de nuestro amigo Danilo Peña, titular de la firma Paseos Amazónicos, (www.paseoamazonicos.com), luego de una reunión en la ciudad de Lima, en donde me comenta de que la crecida hizo subir el agua siete metros, me vuelve a tentar con un destino más que atractivo del Perú, la Selva Amazónica.

Nativos Yaguas, Selva Amazónica del Perú.

Yagua en su bote.

Partiendo en la madrugada por la eficiente Peruvian Airlines, llegamos con la puntualidad acostumbrada al aeropuerto Coronel FAP Francisco Secada Vignetta, luego de un tranquilo vuelo de 90 minutos. A la salida del mismo, un calor de más de 30 grados nos recuerda nuestra llegada a Iquitos. Tato, el Director del anuario www.puntadelesteinternacional.com, quien me acompañara durante toda la semana previa, viajaba esa misma mañana hacia Machu Picchu por lo que nos separaríamos.

Una Van que me había dispuesto Danilo, me recoje en el aeropuerto y luego de una escala en el Hotel Ambassador, nos vamos en lancha por los ríos hacia el Sinchicuy Lodge.

Iquitos es una ciudad que está rodeada por tres ríos, el Amazonas, el Nanay y el Itaya, además de cuatro grandes lagos y sorprende por el multicolor despliegue de las más de 30,000 moto taxi que circulan por la ciudad. Todas son iguales pero diferentes, cada propietario le da su toque de color y accesorios, por lo que resulta divertido ver toda esa infinita variedad multicolor.

Uno más entre miles. Son todo terreno, taxis, particulares, vehículos de carga, etc. Los días de lluvia, simplemente bajan un plástico transparente sobre el conductor y listo, a seguir circulando. Cuestan aproximadamente unos 5,000 soles, algo menos de 2,000 dólares al cambio actual.

La temporada de lluvias ha hecho crecer los ríos por sobre los siete metros con respecto al año pasado y estando en el mismo lugar, descubro un paisaje nuevo. Me sorprende llegar en bote hasta lugares a los que anteriormente llegaba caminando y por escaleras. Si bien todas las chozas están hechas sobre palafitos, muchas de ellas tienen el agua casi al ras del piso debido a la crecida, y en lugares que antes se caminaba, hoy debemos utilizar las lanchas.

Hace el calor acostumbrado, me pongo una ropa cómoda y partimos a visitar a los nativos Yaguas, los cuales son originarios del río Napo. Son aborígenes de raza pura sangre y no indígenas (de India).

Hasta los nativos abren hoy sus puertas al turismo, y a pesar de seguir fieles a sus tradiciones, la mayoría ven con satisfacción la llegada de turistas y visitantes de todos los rincones del globo que contemplan con incrédula curiosidad un estilo de vida completamente natural y agreste.

Yaguas del Amazonas, De complexión pequeña, tranquilos y amables. Aquí con sus vestimentas típicas.

Nos enseñan unas cerbatanas, son largas y perforadas en su centro con un verdadero trabajo artesanal. Son de una madera dura llamada Ucuna Caspi, sus flechas o dardos, de unos 25 cms. de largo, son de palma y en su punta impregnan de veneno de ranas o curare (una mezcla de plantas), cuando cazan animales. Afilan la punta de sus dardos con la mandíbula de una piraña, es increíble el filo de estos peces. A estos dardos, cuando salen a cazar, les hacen una muesca a pocos centímetros de la punta para permitir un quiebre del mismo. El animal, al ser herido y tocar o pretender sacarse el dardo, lo quiebra en su muesca, por lo que la punta envenenada queda en el cuerpo ocasionando la muerte del animal.

Me invitan a probar suerte con la cerbatana, por qué no?

Ese poste que asemeja una figura es el blanco. Y allí está mi intento. Si se agranda la foto se podrá observar una moneda a 2 cms. a la izquierda de donde señala mi dedo! No se debe soplar para arrojar el dardo. Primero se inhala, y luego se exhala fuertemente comprimiendo el abdomen. De esta manera se le da una buena velocidad y precisión al mismo.

 

El ángel Yagua. Un niño Yagua duerme ajeno al bullicio. El cobertor no es para abrigarlo sino que es para mantenerlo fresco y alejado de los insectos.

 

Acicalándose.

Me dan a degustar Guaba o Pacae, una típica fruta del Amazonas, es jugosa y sabrosa, y con un ligero sabor dulzón. Se come la fibra blanca. Crece de manera natural en toda la zona y es muy refrescante. Los nativos la consumen de manera permanente. En la foto también pueden observarse sus semillas, con las cuales fabrican algunas artesanías.

Con sus vestimentas típicas.

 

 

Con timidez y coquetería, esta  bonita Yagua posa para la foto.

Amigos, de parte de esta comunidad de nativos Yaguas, de esta selva Amazónica tan cautivante , gracias por su compañía.

 

 

Mario Tarallo – Punta del Este IBT

Imágenes prohibida su reproducción parcial o total. 

Si desea más información sobre este destino, visite:

www.paseosamazonicos.com

 

Un agradecimiento para nuestros amigos de Paseos Amazónicos, Danilo Peña y su equipo de colaboradores.