Imagen de Portada: El Perezoso, un animal simpatiquísimo! (imagen by mario tarallo)

El Perezoso. (imagen by mario tarallo)

Amigos, volvimos a Iquitos y a la Selva Amazónica.

Gracias a Danilo Peña y a su empresa Paseos Amazónicos, y a  Peruvian Airlines,

Regresamos a un destino inusual y que recomendamos ampliamente.

Con algunos problemas serios en nuestro equipo de fotografía, (Tato, el Director de Punta del Este Internacional viajaría a Machu Picchu y lago Titicaca),

Por lo que resolvimos dividir los equipos y enviar el sano a Machu Picchu, (ya que del destino Iquitos ya teníamos fotografías anteriores).

No obstante, pudimos recabar material aceptable para compartir con ustedes y que publicaremos en breve.

Mientras tanto re-publicamos este artículo anterior y que acompañará a nuestro Iquitos II.

Gracias por acompañarnos.

Mario Tarallo

El Perezoso, una mascota que quisiéramos tener.

La primera vez que presté atención a Iquitos, fue gracias a una amiga del lugar, Cecilia Correa.

Fue en Lima en el año 2008, durante la previa de un viaje a Machu Picchu, mientras cenábamos en la calle de las pizzas. Ella es de Iquitos o Iquitense, la ciudad capital del departamento de Loreto y de la provincia de Maynas, al Noreste de Lima, el núcleo urbano más importante de la Amazonia y la sexta ciudad más poblada, con algo más de 400 mil habitantes.

Me decía que era una ciudad que valía la pena conocer, un destino al cual solo accedías por avión o por barco, ya que no habían rutas de conección hacia ella. Un destino a poco más de 1000 kms en línea recta hacia el NE de la ciudad de Lima.

Este año, y gracias al empuje de nuestros amigos César Camacho y Danilo Serra (el principal de Paseos Amazónicos), que nos sedujeron con este nuevo destino, fuimos privilegiados de conocer y admirar Iquitos y la Selva Amazónica.

De la mano de una joven Peruvian Airlines, a tan sólo 90 minutos en avión desde Lima, arribamos al aeropuerto Iquitense, Coronel FAP Francisco Secada Vignetta, (Peruvian es la forma más fácil de llegar a Iquitos, a precios muy razonables y tiene varias frecuencias diarias). Una van envíada por Danilo, nos aguardaba a la salida bajo un calor más que sofocante.

En salida hacia nuestro hostal Ambassador, nos sorprende la enorme cantidad de mototaxis, más de lo que hemos visto en otras ciudades. Hay en Iquitos 16000 mototaxis registrados y otro tanto sin registrar.

Centro de Iquitos.

De bajo costo y mantenimiento, son originales y multicolores, miles y ninguno es igual al otro, cada propietario le da una decoración diferente, lo cual hace de cada uno de ellos un vehículo único. Al ser un vehículo pequeño, permite la movilización de infinidad de personas y traslados de un manera económica.

Sorprende en algunos tramos y en semáforos la cantidad de los mismos, que viajan como una bandada de aves, por su cantidad y sin tocarse. Es todo un matiz de colores de 3 ruedas que decora esta ciudad, que supo de tener su época de oro de 1880 a 1930 durante la época del caucho. Iquitos está ubicada entre los ríos Amazonas, Nanay e Itaya y cuenta frente a la Plaza de Armas con una construcción que fue diseñada por el mismísimo Eiffel.

Casa de Fierro. Símbolo de la época del caucho (1880-1914), traída por el cauchero vaca Diez, en el año 1889 para instalarla en el río Madre de Dios, pero lo difícil de su traslado para la época, obligó a armarla en este lugar. Fue diseñada por Eiffel.

Iquitos, vista panorámica desde la rambla.

Hacemos una breve parada en el Ambassador y luego nos vamos hacia el río, en donde abordamos un micro marítimo, un bote a motor, (similar a una canoa pero más grande).

En la embarcación que nos trasladara por el río Amazonas y diferentes afluentes.

Un techo nos resguarda del quemante sol y dado que hay viento y el agua salpica bastante hacia adentro, unas cortinas plásticas que desenrollamos  a ambos lados, evitarán que nos mojemos durante nuestro trayecto hacia el Amazonas Sinchicuy Lodge, (uno de los Lodge de Paseos Amazónicos y que también integran el Tambo Yanayacu y el Tambo Amazónico).

Mi habitación en el Tambo Yanayacu. Materiales de construcción locales, todo el confort de lo natural y la bella rusticidad y sobriedad de la madera.

Doblamos por el río Sinchicuy hacia el Amazonas y navegando casi una hora, arribamos a nuestro destino.

Estamos alojados en un pueblo de 800 habitantes, llamado Santa María de Ojeal. Es muy conocido ya que aquí fue filmada parte de una película llamada “Diarios de Motocicleta”, película biográfica basada en los viajes que hicieran en 1952 por América del Sur, Ernesto Guevara y Alberto Granado.

Niños nativos de la zona posando para la foto, tranquilos, inocentes, curiosos, respetuosos y amigables. Nótese que la mayoría están descalzos, no es que no tengan acceso al calzado, sencillamente no lo necesitan para ese entorno.

Nuestro Amazonas Sinchicuy Lodge está ubicado sobre la ribera de uno de los incontables afluentes del Amazonas. Éste, y el Tambo Yanayacu, son construcciones realizadas íntegramente con materiales del lugar. Predomina la madera y los techos de una especie de palma, llamada Umiro, entrelazada que evita y proteje de la lluvia y del sol. Infinidad de construcciones están realizadas con este noble material que la naturaleza a provisto a esta región.

Durante la época de lluvias, el nivel de los ríos puede subir hasta 7 metros sobre el nivel normal. La marca en el árbol es más que elocuente.

Raíces aéreas de la Selva Primaria. Son semillas, parásitos, que se instalan en los árboles, y crecen hacia abajo hasta que se entierran en la tierra. Las lianas son las que crecen de abajo hacia arriba y rodean al árbol, llegando a estrangularlo y hasta matarlo, ya que cortan el flujo de savia de la corteza. Esta raíz aérea de la foto es sencillamente enorme. Las más finas soportan un peso increíble y pueden medir hasta más de 30 metros.

Hormigas Bala del Amazonas. Se les conoce por ese nombre debido al dolor que provocan sus picaduras, y que comparan al dolor producido por una bala.

No tenemos energía eléctrica y por las noches la luz es provista por unas tenues lámparas de kerosene. Tampoco hay radio, ni televisión, ni computadora, ni teléfono, pero que placer. Mi habitación, totalmente de madera, paredes y pisos, no posee ventanas de vidrio, sino mosquiteros. Lo mismo el techo que es del mismo material que impide la entrada de insectos. Más arriba de las habitaciones, un gran techo, hecho de estas mismas ramas y hojas trenzadas, protegen nuestra habitación del sol y de la lluvia. Afuera en los pasillos de madera, hamacas  que invitan al reposo. Estoy como en casa y la puerta de acceso queda sin cerrojo, no siento la necesidad ni el temor de trancar la misma.

Uno de los sectores del Amazonas Sinchicuy Lodge.

Tampoco hay agua caliente, la cual no precisamos. El agua del grifo proviene del mismo afluente y toma su color oscuro del mismo, un color cobrizo como de óxido. Estamos en plena selva Amazónica, y nuestro lodge es para nosotros, más que un Hilton. La calidad de lo agreste es muy acogedora y son realmente disfrutables estos entornos naturales.

Se respira paz y tranquilidad por doquier y no hay ruidos ni sonidos que nos recuerden civilización alguna, lo que invita al relax y al esparcimiento. Sólo sonidos de insectos y de algún que otro animal en la noche. Es una experiencia que vale la pena vivir en algún momento y que en mi caso en particular, pienso repetir.

No hay luces cerca, tampoco ruidos ni sonidos habituales, solo el resonar de alguien que camine calzado por los pasillos de madera puede provocar sonido alguno, por lo demás, la mayoría estamos descalzos. El Lodge está inserto en la misma selva y si me alejase a más de 100 metros, seguramente me perdería. Nos contaba nuestro guía Sandro Soria, que el año anterior (2009) y en el Lodge Tambo Yanayacu al cual iríamos al días siguiente, un turista europeo se alejó durante la tarde, se extravió, y debió ser rescatado recién al día siguiente por una legión de guías nativos que peinaron buena parte del área para encontrarlo, afortunadamente sano y salvo pero con un buen susto.

Marlon, el curandero o brujo del pueblo, quien nos explicara sobre varias plantas medicinales. Todos sino la gran mayoría de los pobladores acuden en algún momento a Marlon, guiados en la creencia de sus poderes de sanación. En la botella de su mano izquierda, el Ayahuasca, brebaje utilizado para rituales médicos y/o religiosos, con los cuales se limpia el cuerpo. Esto abarca desde lo curativo hasta lo que tiene que ver con el carácter espiritual y/o de revelación personal.

Visitamos un sector de la Reserva Nacional Pacaya Samiria, en dónde una familia del lugar convive con numerosas especies de animales. Los mismos, son provistos de alimentos, y son libres de estar o no en el lugar ya que no están bajo encierro alguno. Es una visita que nos sorprendió gratamente, aún así que entre esos animales hay entre otros una Anaconda y una Boa.

Boa del Amazonas. Es muy similar a la Anaconda en varios aspectos. La diferencia entre ellas es de que la Boa es tanto terrestre como arbórea, mientras que la Anaconda si bien puede estar en los árboles, prefiere los estanques de aguas quietas. Puede llegar a medir más de 8 metros y pesar cerca de los 200 kilos. Estos reptiles deben necesariamente morder a sus presas, para luego enroscarse en ellas, comprimiéndolas hasta matarlas, y luego engullirlas.

En oportunidades anteriores, en Guayaquil, me había sacado fotos con una Boa domesticada que me apoyaron sobre los hombros y que sostenía con mis brazos a ambos lados. En ese momento, por ser domesticada, no sentí temor alguno. Esta vez, uno de los guías la tomó por detrás y apretando su cuello la inmovilizó, ya que para enroscarse necesita estar asida de algo mediante la mordida. Me la apoyaron sobre los hombros pero esta vez fue bien diferente. Esta es salvaje y ciertamente que supe de sentir su peso sobre mi cuerpo, se mueve amenazadoramente y sientes escalofríos. Es cautivante y aterrador, percibir esa fuerza sobrehumana, que difícilmente tenga comparación con otro ejemplar del reino animal.

Clique en el link a continuación y vea a la Boa en movimiento.

 

Delfín Rosado o Bufeo o Delfín del Amazonas. Los ejemplares adultos adquieren un color rosado, más acentuado en los machos. Pueden llegar a los 2,50 metros y 185 kgs. de peso. Se le encuentra en el Amazonas y en sus principales afluentes.

Pesca de manera tradicional en el Amazonas.

 

Parece de juguete, pero no. Un manso Tucán que posa en mi brazo.

Animales cariñosos. Pero a no descuidarse, en un segundo puedes perder tu gorra, tus lentes, tu cámara digital. Son curiosos y amigos de tomar objetos que les llamen la atención. Luego con suerte lo recuperas, si es que te animas a trepar a ese árbol al cual no llegarás.

Caimán pequeño. Aún a esta edad hay que manipularlo con cuidado, ya que puede lastimar si muerde, aún de este tamaño.

Tortuga carnívora del Amazonas. Ésta, el Caimán y la Anaconda, habitan juntos en el estanque.

Anaconda del Amazonas, muy similar a la Boa pero crece hasta límites increíbles. Puede llegar a medir más de 8 metros y pesar cerca de 200 Kgs.

Puedas interactuar libremente con los animales. Si bien no son animales domesticados, el hecho de que nadie los molesta, los hacen ser menos temerosos hacia el hombre.

La foto parece normal, pero en definitiva no lo es. El guía que aparece en la misma, un nativo de la zona, está buscando para sacar de este estanque a una Anaconda que está oculta en el mismo (y que se ve en la 2a. foto hacia arriba). Es realmente sorprendente e increíble, la naturalidad que tienen al tratar con los animales de la selva. Nacidos y criados en la misma, manejan este tipo de situaciones de una manera tan natural que no deja de sorprender, dando la impresión de que se comunican de alguna manera con los animales.

Selva Primaria, la selva que no ha sido explotada, siendo la selva pura y primigenia. En ella podemos hallar la mayor biodiversidad. En este árbol. las raíces son extensas en su base y es para lograr una mayor sustentación, dado que los suelos no son muy firmes.

No suelo ser buen pescador, pero la pesca de pirañas en la Selva Amazónica planteaba todo un desafío. No puedo ocultar la alegría ante mi primera presa.

Hay distintos tipos de pirañas. Estas de la foto son Pirañas Coloradas, las hay también de Panza Roja, Negra, etc. Hay especies que pueden llegar a medir más de 35 cms. Son carnívoras, pero si no hay sangre que las enloquezca podrías bañarte. Las indígenas no se bañan en los ríos cuando están con su período. Se encuentran en las aguas calmas oscuras y en la zona más profunda. Estas fueron cebadas con carne roja. Son agresivas en la forma de picar la carnada, y se nota el tirón que dan para comerse la carne. Tienen dientes afiladísimos y pueden comerse entre ejemplares de la misma especie. La pesca es bien artesanal, una rama fina, un hilo de nylon, un anzuelo y la carnada.

Luego de la pesca, la cena. El personal de cocina del Tambo Yanayacu, permitió el cambio del menú. Estas que son pequeñas se fritan enteras, las más grandes no. Piraña, esta vez te como yo.

Recordemos  que la jungla amazónica, es la más grande extensión de vida salvaje del planeta, una de las regiones que no han sido contaminadas y que han tenido el privilegio de mantener las naturales características de plantas y animales.

En esta amplia y salvaje región donde nace el Amazonas, se puede apreciar la más espectacular fauna y flora de la selva, junto a miles de especies de pájaros, mamíferos, reptiles, insectos, y pescados, que forman esta biodiversidad, así como también exóticas plantas.

Tips: No olvidar repelente, alguna linterna pequeña, baterías extra para cámara digital y videocámara, ropa cómoda y liviana, sombrero y calzado liviano.

Nuestro agradecimiento a Danilo Serra de Paseos Amazónicos y a la hospitalidad de sus Lodges, el Sinchicuy Lodge y Tambo Yanayacu y Hostal Ambassador
Por más información visite:
www.paseosamazonicos.com

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by Mario Tarallo – Punta del Este IBT

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